Esse est percipi (Borges y Bioy Casares)

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

“Viejo turista de la zona de Nuñez y aledaños, no dejé de notar que venía faltando en su lugar de siempre el monumental estadio de River. Consternado, consulté al respecto al amigo y doctor Gervasio Montenegro, miembro de número de la Academia Argentina de Letras. En él hallé el motor que me puso sobre la pista. Su pluma compilaba por aquel entonces una a modo de Historia panorámica del periodismo nacional, obra llena de méritos, en la que se afanaba su secretaria. Las documentaciones de práctica lo habían llevado casualmente a husmear el busilis. Poco antes de adormecerse del todo, me remitió a un amigo común, Tulio Savastano, presidente del club Abasto Juniors, de cuya sede, sita en el Edificio Amianto, de avenida Corrientes y Pasteur, me di traslado. Este directivo, pese al régimen doble dieta a que lo tiene sometido su médico y vecino doctor Narbondo, mostrábase aún movedizo y ágil. Un tanto enfarolado por el último triunfo de su equipo sobre el combinado canario, se despachó a sus anchas y me confió, mate va, mate viene, pormenores de bulto que aludían a la cuestión sobre el tapete. Aunque yo me repitiese que Savastano había sido otrora el compinche de mis mocedades de Agüero esquina Humahuaca, la majestad del cargo me imponía y, cosa de romper la tirantez, congratulélo sobre la tramitación del último goal que, a despecho de la intervención de Zarlenga y Parodi, conviertiera el centro-half Renovales, tras aquel pase histórico de Musante. Sensible a mi adhesión al once de Abasto, el prohombre dio una chupada postrimera a la bombilla exhausta, diciendo filosóficamente, como aquel que sueña en voz alta:
-Y pensar que fui yo el que les inventé esos nombres.
-¿Alias? -pregunté, gemebundo-. ¿Musante no se llama Musante? ¿Renovales no es Renovales? ¿Limardo no es el genuino patronímico del ídolo que aclama la afición?
La respuesta me aflojó todos los miembros.

-¿Cómo? ¿Usted cree todavía en la afición y en los ídolos? ¿Dónde ha vivido, don Domecq?

En eso entró un ordenanza que parecía un bombero y musitó que Ferrabás quería hablarle al señor.

-¿Ferrabás, el locutor de la voz pastosa? -exclamé- ¿El animador de la sobremesa cordial de las 13 y 15 y del jabón Profumo? ¿Estos, mis ojos, le verán tal cual es? ¿De verás que se llama Ferrabás?

-Que espere -ordenó el señor Savastano.

-¿Que espere? ¿No será más prudente que yo me sacrifique y me retire? -aduje con sincera abnegación.

-Ni se le ocurra -contestó Savastano-. Arturo, dígale a Ferrabás que pase. Tanto da…

Ferrabás hizo con naturalidad su entrada. Yo iba a ofrecerle mi butaca, pero Arturo, el bombero, me disuadió con una de esas miraditas que son como una masa de aire polar. La voz presidencial dictaminó:

-Ferrabás, ya hablé con De Filipo y con Camargo. En la fecha próxima pierde Abasto, por dos a uno. Hay juego recio, pero no vaya a recaer, acuérdese bien, en el pase de Musante a Renovales, que la gente sabe de memoria. Yo quiero imaginación, imaginación. ¿Comprendido? Ya puede retirarse.

Junté fuerzas para aventurar la pregunta:

-¿Debo deducir que el score se digita?

Savastano, literalmente, me revolcó en el polvo.

-No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman.

-Señor, ¿quién inventó las cosas? -atiné a preguntar.

-Nadie lo sabe. Tanto valdría pesquisar a quién se le ocurrieron primero las inauguraciones de escuelas y las visitas fastuosas de testas coronadas. Son cosas que no existen fuera de los estudios de grabación y de las redacciones. Convénzase, Domecq, la publicidad masiva es la contramarca de los tiempos modernos.

-¿Y la conquista del espacio? -gemí.

-Es un programa foráneo, una coproducción yanqui-soviética. Un laudable adelanto, no lo neguemos, del espectáculo cientifista.

-Presidente, usted me mete miedo -mascullé, sin respetar la vía jerárquica-. ¿Entonces en el mundo no pasa nada?

-Muy poco -contestó con su flema inglesa-. Lo que yo no capto es su miedo. El género humano está en casa, repatingado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué mas quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone.

-¿Y si se rompe la ilusión? -dije con un hilo de voz.

-Qué se va a romper -me tarnquilizó. -Por si acaso, seré una tumba -le prometí-. Lo juro por mi adhesión personal, por mi lealtad al equipo, por usted, por Limardo, por Renovales.

-Diga lo que se le dé la gana, nadie le va a creer.

Sonó el teléfono. El presidente portó el tubo al oído y aprovechó la mano libre para indicarme la puerta de salida.”
Continua a leggere

La Strategia dell’Ariete in scena

E dopo averlo scaricato aggratis da http://www.kaizenlab.it/senzablackjack.html potete anche guardarvi lo spettacolo della spettacolare Compagnia Fantasma

Esse est percipi (Jorge Luis Borges & Adolfo Bioy Casares)

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

“Esse Est Percipi” is a short story on football and the perception of reality by Jorge Luis Borges and Adolfo Bioy Casares (from the anthology Perfect Pitch: Dirt. edited by Marcela Mora Y Araujo & Simon Kuper)

A football fan is amazed to find that the games he listens to on the radio are a figment of someone’s imagination.

—-

As an old roamer of the neighbourhood of Nunez and thereabouts, I could not help noticing that the monumental River Plate Stadium no longer stood in its customary place.

In consternation, I spoke about this to my friend Dr Gervasio Montenegro, the full-fledged member of the Argentine Academy of Letters, and in him I found the motor that put me on the track. At the time, his pen was compiling a sort of Historical Survey of Argentine Journalism, a truly noteworthy work at which his secretary was quite busy, and the routine research had accidentally led Montenegro to sniff out the crux of the matter. Shortly before nodding off, he sent me to a mutual friend, Tulio Savastano, president of the Abasto Juniors Soccer Club, to whose headquarters, situated in the Adamant Building on Corrientes Avenue near Pasteur Street, I hied. Continua a leggere

True Detective. Form and Void

J:

Ogni tanto, soprattutto d’estate, Kaizenology prende una pausa dai Kai Zen. Il pulsante ripubblica ci piace più del ci piace! Lasciate che siano gli altri a lavorare per noi ogni tanto…

Originally posted on constant shallowness leads to evil:

 luce

per me, conversione un cazzo, happy ending un cazzo. stiamo parlando ancora di a dream about being a person. è questione di scomparire, desiderare di svanire, non poterlo desiderare compiutamente finchè non è proprio il momento. Sta descrivendo ancora, accuratamente l’oscurità totale e cosa più importante, il fatto incontrovertibile che la desideriamo con disperazione, almeno quanto la possibilità della luce che accuratamente neghiamo. Perchè abbandonarsi è un lusso infinito quanto il silenzio assoluto, che non riusciamo a praticare, fino alla fine. Ma poi ci svegliamo, in un’altra illusione – un’altra storia non più edificante della prima, non più vera della seconda. Ma poi ti svegliano, e vieni al mondo. E riparti pieno di nuove certezze che tutte crolleranno. Un’altra volta ancora e ancora e ancora. (e si riformeranno ancora. Vi piacerebbe che non fosse così… forse anche eternamente. speriamo di no.) La luce che cavalca inutile…

View original 312 altre parole

Emil Cioran (8 aprile 1911 – 20 giugno 1995)

Appena adolescente, la prospettiva della morte mi gettava nell’angoscia; per sfuggirvi mi precipitavo al bordello o invocavo gli angeli. Ma con l’età ci si abitua ai propri terrori, non si fa più niente per liberarsene, ci si imborghesisce nell’Abisso. E se ci fu un tempo in cui invidiavo quei monaci egiziani che scavavano le loro tombe per versarvi lacrime, oggi scaverei la mia per non lasciarvi cadere altro che cicche.

 

Emil Cioran (8 aprile 1911 – 20 giungo 1995)

 

<p><a href=”http://vimeo.com/43349096″>Emil Cioran (sub ita)</a> from <a href=”http://vimeo.com/user3501833″>Luca Minetti</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Cirenaica for dummies: Una cacata di gesso nell’acqua

L’occhio che tutto vede

Sono l’arabo che si spara da solo sulla spiaggia. Sono Lo straniero di me stesso. Ogni mattina è lo stesso. Il mio socio G lo definisce “nichilismo alla cazzo di cane”. Dice che dovremmo farne definitivamente il nostro motto o forse addirittura un manifesto. Guardo fuori dalla finestra, lasciando che gli occhi spazino verso l’inutilità della pianura. Abito all’ultimo piano, non ci sono ostacoli tra me e l’orizzonte. Laggiù da qualche parte c’è il porto di Ravenna con le navi che salpano per la Grecia e il fantomatico traghetto per Catania. Tra le tante cose futili che il mio disco rigido cerebrale ha registrato nello scontare la sua condanna karmica c’è una scena dello sceneggiato a puntante di Lars von Trier, The Kingdom, in cui il dottor Helmer, costretto a lavorare in Danimarca perché cacciato da ogni sanatorio di Svezia, sale sul tetto dell’ospedale e osserva con il binocolo la costa svedese e il profilo delle centrali nucleari: “grazie o nere torri svedesi, col plutonio abbiamo messo in ginocchio i danesi, qui la Danimarca una cacata di gesso nell’acqua e lì la Svezia scolpita nel granito, danesi maledetti, danesi canaglia pezzenti.” Continua a leggere

Hapworth 16, 1924 (J.D. Salinger)

The New Yorker, 6,19,1965

The New Yorker, 6,19,1965

“The New Yorker”, June 19, 1965, pages 32-113

 

SOME comment in advance, as plain and bare as I can make it: My name, first, is Buddy Glass, and for a good many years of my life— very possibly, all forty-six—I have felt myself installed, elaborately wired, and, occasionally, plugged in, for the purpose of shedding some light on the short, reticulate life and times of my late, eldest brother, Seymour Glass, who died, committed suicide, opted to discontinue living, back in 1948, when he was thirty-one.

I intend, right now, probably on this same sheet of paper, to make a start at typing up an exact copy of a letter of Seymour’s that, until four hours ago, I had never read before in my life. My mother, Bessie Glass, sent it up by registered mail.

This is Friday. Last Wednesday night, over the phone, I happened to tell Bessie that I had been working for several months on a long short story about a particular party, a very consequential party, that she and Seymour and my father and I all went to one night in 1926. This last fact has some small but, I think, rather marvellous relevance to the letter at hand. Not a nice word, I grant you, “marvellous,” but it seems to suit.

No further comment, except to repeat that I mean to type up an exact copy of the letter, word for word, comma for comma. Beginning here.
Continua a leggere

SOLARIS 2

Solaris (1972), adapted from the Stanisław Lem novel and directed by Andrei Tarkovsky, with score by Eduard Artemyev, recorded using the 72-tone-per-octave ANS synthesizer created by Yevgeny Murzin in 1958. (The opening credits use Bach’s organ prelude, BWV 639.)